Durante el curso de Kobudo en Benissa al dia 16 de febrero 2013, vamos a trabajar con Bo, Sai, Tonfa y Nunchaku. Si participas por la primera vez podrás aprender como manejar estas armas tradicionales de la isla de Okinawa. Si tienes más experiencia podrás mejorarte segun el programma de grados de la Zen-Okinawa.
Cada cursillista deberá tener la licencia de la FKCV actualizada.
Un abrazo de Bruno
miércoles, 16 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
La Cura para la Muerte.
¿Has leido mi blog sobre Maestro Matsumura?
¿Te acuerdas que Maestro Matusmura no tenia miedo de la muerte?
Hoy, el dia 2 del mes de enero 2013, no me voy a mandarte mis deseos para un año "nuevo".
No, en lugar te ofrece un cuento sobre un encuentro entre Savitri, una mujer joven en la India de hace 4.000 años, y un monje que se llama Ramana.
Es decir que, después de leer el texto jamás tendrás miedo de "perder" la vida.
Encontré el cuento en el libro "Jamás Moriremos" de Deepak Chopra.
El titulo del cuento es...
La Cura para la Muerte
Conforme escalaban una montaña, Savitri se puso cada vez más ansiosa porque Ramana no le prestaba atención. Él abandonó el sendero, se internó en una barranca y se perdió de vista. Savitri se esforzó por alcanzarlo y llegó al margen de un arroyo donde encontró sentado al monje. Él sacó su flauta de carrizo, que llevaba atada a su capa azafranada, y comenzó a tocar.
- Mi música no te hace sonreir - le dijo al notar la mirada ansiosa de Savitri.
Ella sólo podía pensar en el Señor de la Muerte que le aguardaba en su casa.
- Tenemos muy poco tiempo, - le imploró - . Enseñame lo que habrás de enseñarme.
- ¿Que pasaría si yo pudiera enseñarte la cura contra la muerte? - le preguntó Ramana.
Savitri estaba perpleja.
- Estoy segura de que todos morimos.
- Entonces crees en rumores. ¿Qué pasaría si te dijera que nunca has sido feliz? ¿Me creerías?
- Desde luego que no. Yo era feliz esta mañana, antes de que todos estos problemas comenzaran - dijo Savitri. Ramana asintió con la cabaza.
- Todos recordamos cuando éramos felices, y nadie puede convencernos de que ese conocimiento es falso. Así que déjame formular otra pregunta: ¿puedes recordar no estar viva?
- No, dijo Savitri, dudosa.
- Intentaló una vez más. Recuerda cuando eras muy, muy pequeña. Trata tanto como te sea posible de recordar NO estar viva. Esto es importante, Savitri.
- Muy bien.
Savitri lo intentó, pero no tenía recuerdos de no estar viva.
- Quizá no puedas recordar no estar viva porque siempre lo has estado - dijo Ramana. El monje señaló hacia una langosta que se aferraba a una rama, sobre su cabeza.
- Si ves a una langosta emerger de la tierra después de dormir siete años, ¿acaso eso significa que estaba muerta entes?
Savitri negó con la cabeza.
- Sin embargo, la unica razón por la que crees que naciste es que tus padres te vieron salir del vientre de tu madre. Ellos creyeron presenciar el momento en que tú comenzaste a existir, así que difundieron el rumor de que habías nacido.
Savitri estaba asombrada ante esta forma de pensar.
Ramana se volvió insistente.
- Mira este arroyo. Todo lo que puedes ver es un pequeño tramo, pero ¿podrías decir que sabes dónde comienza y dónde termina? Préstame atención, Savitri. Tú aceptas la muerte porque aceptas el nacimiento. Ambos deben complementarse. Olvida esos rumores de que naciste alguna vez. Ésa es la única cura contra la muerte.
Ramana se puso de pie y guardó su flauta bajo su capa. Estaba listo para marcharse.
- ¿Me crees?
- Quiero creerte, pero todavia tengo miedo - admitió Savitri.
- Entonces continuemos.
Ramana comenzó a alejarse y Savitri lo siguió, tratando de entender lo que había dicho. Le parecía irrefutable que si ella nunca había nacido, nunca podría morir. ¿Era verdad?
Ramana interrumpió sus pensamientos:
- No podemos basar la realidad en aquello que no recordamos, sólo en aquello que podemos recordar. Todos recordamos ser; nadie recuerda no ser.
Después de un momento, ella tocó gentilmente su brazo.
- Toca un poco de música para mí, por favor. Deseo recordar haber sido feliz, dijo Savitri.
Un abrazo de Bruno
¿Te acuerdas que Maestro Matusmura no tenia miedo de la muerte?
Hoy, el dia 2 del mes de enero 2013, no me voy a mandarte mis deseos para un año "nuevo".
No, en lugar te ofrece un cuento sobre un encuentro entre Savitri, una mujer joven en la India de hace 4.000 años, y un monje que se llama Ramana.
Es decir que, después de leer el texto jamás tendrás miedo de "perder" la vida.
Encontré el cuento en el libro "Jamás Moriremos" de Deepak Chopra.
El titulo del cuento es...
La Cura para la Muerte
Conforme escalaban una montaña, Savitri se puso cada vez más ansiosa porque Ramana no le prestaba atención. Él abandonó el sendero, se internó en una barranca y se perdió de vista. Savitri se esforzó por alcanzarlo y llegó al margen de un arroyo donde encontró sentado al monje. Él sacó su flauta de carrizo, que llevaba atada a su capa azafranada, y comenzó a tocar.
- Mi música no te hace sonreir - le dijo al notar la mirada ansiosa de Savitri.
Ella sólo podía pensar en el Señor de la Muerte que le aguardaba en su casa.
- Tenemos muy poco tiempo, - le imploró - . Enseñame lo que habrás de enseñarme.
- ¿Que pasaría si yo pudiera enseñarte la cura contra la muerte? - le preguntó Ramana.
Savitri estaba perpleja.
- Estoy segura de que todos morimos.
- Entonces crees en rumores. ¿Qué pasaría si te dijera que nunca has sido feliz? ¿Me creerías?
- Desde luego que no. Yo era feliz esta mañana, antes de que todos estos problemas comenzaran - dijo Savitri. Ramana asintió con la cabaza.
- Todos recordamos cuando éramos felices, y nadie puede convencernos de que ese conocimiento es falso. Así que déjame formular otra pregunta: ¿puedes recordar no estar viva?
- No, dijo Savitri, dudosa.
- Intentaló una vez más. Recuerda cuando eras muy, muy pequeña. Trata tanto como te sea posible de recordar NO estar viva. Esto es importante, Savitri.
- Muy bien.
Savitri lo intentó, pero no tenía recuerdos de no estar viva.
- Quizá no puedas recordar no estar viva porque siempre lo has estado - dijo Ramana. El monje señaló hacia una langosta que se aferraba a una rama, sobre su cabeza.
- Si ves a una langosta emerger de la tierra después de dormir siete años, ¿acaso eso significa que estaba muerta entes?
Savitri negó con la cabeza.
- Sin embargo, la unica razón por la que crees que naciste es que tus padres te vieron salir del vientre de tu madre. Ellos creyeron presenciar el momento en que tú comenzaste a existir, así que difundieron el rumor de que habías nacido.
Savitri estaba asombrada ante esta forma de pensar.
Ramana se volvió insistente.
- Mira este arroyo. Todo lo que puedes ver es un pequeño tramo, pero ¿podrías decir que sabes dónde comienza y dónde termina? Préstame atención, Savitri. Tú aceptas la muerte porque aceptas el nacimiento. Ambos deben complementarse. Olvida esos rumores de que naciste alguna vez. Ésa es la única cura contra la muerte.
Ramana se puso de pie y guardó su flauta bajo su capa. Estaba listo para marcharse.
- ¿Me crees?
- Quiero creerte, pero todavia tengo miedo - admitió Savitri.
- Entonces continuemos.
Ramana comenzó a alejarse y Savitri lo siguió, tratando de entender lo que había dicho. Le parecía irrefutable que si ella nunca había nacido, nunca podría morir. ¿Era verdad?
Ramana interrumpió sus pensamientos:
- No podemos basar la realidad en aquello que no recordamos, sólo en aquello que podemos recordar. Todos recordamos ser; nadie recuerda no ser.
Después de un momento, ella tocó gentilmente su brazo.
- Toca un poco de música para mí, por favor. Deseo recordar haber sido feliz, dijo Savitri.
Un abrazo de Bruno
sábado, 15 de diciembre de 2012
Maestro Matsumura
En el libro titulado "Karate-Do, Mi Camino" del Maestro Gichin Funakoshi, el fundador del estilo de karate que se llama "Shotokan", he encontrado una historia fascinante sobre el Maestro Matsumura. Desde ya muchos años la historia ha sido para mi una fuente de inspiración por qué se trata de un enfrentamiento en lo cual ganó la persona con fuerza mental y no la persona con fuerza fisica.
Una lección importante
Un día entró en la tienda de un artesano de Naha (en Okinawa) un personaje que se distinguia claramente por su espiritu de gran guerrero.
-"Perdone, señor ¿no es usted Matsumura, el profesor de karate?", dijó el artesano.
-"Si", fue la lacónica respuesta. "¿Por qué?"
-"Bueno...Desde hace mucho tiempo aguardo la oportunidad de entrenar con usted."
Maestro Matsumura replicó conciso: "Lo siento, pero ya no enseño karate."
-"Entonces", dijo el artesano, "Si se niega a enseñarme, ¿se negaría también a combatir?"
-"¿Que dice?", exclamó Matsumura incrédulo. "¿Quiere combatir conmigo? ¿Conmigo?, repitió.
-"Exacto, ¿por qué no? En un combate no hay distinciones de clase."
-"No se trataría de un juego, sería una cuestión de vida o muerte. ¿Está preparado para morir?", decía el maestro.
-"¡Lo estoy!, confirmó el artesano. El sugirió como hora y lugar del combate las cinco de la madrugada de la mañana siguiente en el patio del palacio Kimbu y Maestro Matsumura aceptó.
A las cinco en punto, los dos hombres se encontraron frente a frente, separados unos 20 metros. El artesano hizo el primer movimiento, cerrando a medias sus puños, lanzó el izquierdo en posición gedan, mientras que el derecho permaneció a la altura de la cadera.
Matsumura, levantándose de la roca donde se sentaba, se enfrentó a su oponente adoptando la posición natural de shizen tai, con la barbilla apoyada en su hombro izquierdo.
Desconcertado por la postura de su adversario, el artesano se preguntaba si habría perdido el juicio, ya que aquella posición no parecía ofrecer ninguna posibilidad de defensa. Asi que se preparó a lanzar el primer ataque. En ese preciso momento Matsumura abrió los ojos y miró profundamente a su contrario.
Este cayó hacia atrás, empujado por lo que sentió como un rayo de luz. Matsumura no movió un músculo, permaneciendo de pie, en su sitio, aparentemente indefenso.
-"¿Que me está pasando?", murmuró el artesano para si mismo. "¿Por qué todo este sudor? ¿Por qué mi corazón late tan ferozmente? Si aún no hemos intercambiado ni un solo golpe...
Entonces escuchó la voz de Matsumura: "¡Eh, vamos! ¡Está amaneciendo! ¡Sigamos!"
Ambos se levantaron y Matsumura se colocó en la misma postura anterior. El artesano, por su parte, decidido a finalizar esta vez su ataque, avanzó hacia su oponente, 19 metros, 9 metros, 7 metros, 5 metros, 3 metros y allí se detuvo, incapaz de continuar, inmovilizado por la fuerza intangible que emanaba de los ojos de Maestro Matsumura.
-"¿Por qué no atacas?" dijó el maestro.
-"No entiendo", contestó el artesano. "Nunca había perdido un combate. Y ahora...".
-"Bien", contestó Maestro Matsumura. "Adelante".
-"Entonces te pido que me perdones", dijo el artesano iniciando el ataque, pero en ese preciso momento, de la garganta de Matsumura surgió un grito que el artesano le sonó como un trueno. De la misma forma que la energía de su mirada lo había inmovilizado, el atronador grito de Matsumura lo paralizó. El artesano descubrió que no se podía mover, realizó un último y febril intento de comenzar el ataque, cayendo indefectiblemente al suelo, derrotado.
-"¡Me rindo!", gritó el pobre artesano, "¡Me rindo!".
-"¡Qué!, exclamó Matsumura, "esa no es la forma de hablar de un karate-ka."
-"¡Fue una locura desafiarte!", dijó el artesano levantándose del suelo. "Me siento avergonzado. No hay punto de comparación entre tu saber y el mio."
-"Nada de eso", replicó Matsumura gentilmente.
-"¿Sabes lo que es la diferencia entre nosotros?", dijó Maestro Matsumura.
"Tal vez la diferencia es que, mientras tú estabas decidido a ganar, yo lo estaba a morir si perdía. Esa fue la verdadera diferencia entre nosotros."
Para mi la historia no es unicamente una lección importante pero tambien una ilustración de ló que es para mi la base de la filosofía del verdadero karate-ka: Jamás atacar, solo defender.
Un abrazo de Bruno
(He encontrado la traducción en Español del libro de Maestro Funakoshi en el catálogo de la empreza Kamikaze. El precio es de 11 €)
Una lección importante
Un día entró en la tienda de un artesano de Naha (en Okinawa) un personaje que se distinguia claramente por su espiritu de gran guerrero.
-"Perdone, señor ¿no es usted Matsumura, el profesor de karate?", dijó el artesano.
-"Si", fue la lacónica respuesta. "¿Por qué?"
-"Bueno...Desde hace mucho tiempo aguardo la oportunidad de entrenar con usted."
Maestro Matsumura replicó conciso: "Lo siento, pero ya no enseño karate."
-"Entonces", dijo el artesano, "Si se niega a enseñarme, ¿se negaría también a combatir?"
-"¿Que dice?", exclamó Matsumura incrédulo. "¿Quiere combatir conmigo? ¿Conmigo?, repitió.
-"Exacto, ¿por qué no? En un combate no hay distinciones de clase."
-"No se trataría de un juego, sería una cuestión de vida o muerte. ¿Está preparado para morir?", decía el maestro.
-"¡Lo estoy!, confirmó el artesano. El sugirió como hora y lugar del combate las cinco de la madrugada de la mañana siguiente en el patio del palacio Kimbu y Maestro Matsumura aceptó.
A las cinco en punto, los dos hombres se encontraron frente a frente, separados unos 20 metros. El artesano hizo el primer movimiento, cerrando a medias sus puños, lanzó el izquierdo en posición gedan, mientras que el derecho permaneció a la altura de la cadera.
Matsumura, levantándose de la roca donde se sentaba, se enfrentó a su oponente adoptando la posición natural de shizen tai, con la barbilla apoyada en su hombro izquierdo.
Desconcertado por la postura de su adversario, el artesano se preguntaba si habría perdido el juicio, ya que aquella posición no parecía ofrecer ninguna posibilidad de defensa. Asi que se preparó a lanzar el primer ataque. En ese preciso momento Matsumura abrió los ojos y miró profundamente a su contrario.
Este cayó hacia atrás, empujado por lo que sentió como un rayo de luz. Matsumura no movió un músculo, permaneciendo de pie, en su sitio, aparentemente indefenso.
-"¿Que me está pasando?", murmuró el artesano para si mismo. "¿Por qué todo este sudor? ¿Por qué mi corazón late tan ferozmente? Si aún no hemos intercambiado ni un solo golpe...
Entonces escuchó la voz de Matsumura: "¡Eh, vamos! ¡Está amaneciendo! ¡Sigamos!"
Ambos se levantaron y Matsumura se colocó en la misma postura anterior. El artesano, por su parte, decidido a finalizar esta vez su ataque, avanzó hacia su oponente, 19 metros, 9 metros, 7 metros, 5 metros, 3 metros y allí se detuvo, incapaz de continuar, inmovilizado por la fuerza intangible que emanaba de los ojos de Maestro Matsumura.
-"¿Por qué no atacas?" dijó el maestro.
-"No entiendo", contestó el artesano. "Nunca había perdido un combate. Y ahora...".
-"Bien", contestó Maestro Matsumura. "Adelante".
-"Entonces te pido que me perdones", dijo el artesano iniciando el ataque, pero en ese preciso momento, de la garganta de Matsumura surgió un grito que el artesano le sonó como un trueno. De la misma forma que la energía de su mirada lo había inmovilizado, el atronador grito de Matsumura lo paralizó. El artesano descubrió que no se podía mover, realizó un último y febril intento de comenzar el ataque, cayendo indefectiblemente al suelo, derrotado.
-"¡Me rindo!", gritó el pobre artesano, "¡Me rindo!".
-"¡Qué!, exclamó Matsumura, "esa no es la forma de hablar de un karate-ka."
-"¡Fue una locura desafiarte!", dijó el artesano levantándose del suelo. "Me siento avergonzado. No hay punto de comparación entre tu saber y el mio."
-"Nada de eso", replicó Matsumura gentilmente.
-"¿Sabes lo que es la diferencia entre nosotros?", dijó Maestro Matsumura.
"Tal vez la diferencia es que, mientras tú estabas decidido a ganar, yo lo estaba a morir si perdía. Esa fue la verdadera diferencia entre nosotros."
Para mi la historia no es unicamente una lección importante pero tambien una ilustración de ló que es para mi la base de la filosofía del verdadero karate-ka: Jamás atacar, solo defender.
Un abrazo de Bruno
(He encontrado la traducción en Español del libro de Maestro Funakoshi en el catálogo de la empreza Kamikaze. El precio es de 11 €)
sábado, 17 de noviembre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
Dojo Kun en Benissa
En las clases de la escuela de artes marciales de Benissa respetamos todos unas reglas de comportamiento. Estas reglas se llaman
DOJO KUN
1. Trabaja para perfeccionar tu carácter.
2. Ten fidelidad al buscar un camino verdadero.
3. Cultiva tu espiritu de esfuerzo y perseverancia.
4. Actua siempre con buenos modales.
5. Abstente de un comportamiento violento y incontrolado.
6. Debe reinar la calma, concentración y puntualidad.
7. Deben cuidarse la limpieza personal y del karategui.
8. Es necesario respetar la manera en que el Sensei de la clase y diriga el entrenamiento.
Recibe la instrucción y sigue las sugerencias de entrenamiento sinceramento y a lo mejor de tus
habilidades. No hay espacio para la discusión en el tatami.
9. Es la responsabilidad moral de cada alumno de nunca utilizar las técnicas de karate para lastimar
a otra persona o como forma de demostrar su Ego.
10. No habra conflictos entre los alumnos en el tatami. El karate no es una pelea callejera. Es para
entrenar y purificar tus reacciones agresivas y potenciar tu autocontrol, autoestima, forma fisica,
seguridad y trabajo en grupo.
Sensei
Literalmente "sensei" significa en japonés "el que ha nacido antes".
Para nosotros el profesor o instructor de una escuela de artes marciales se llama Sensei.
Karategui
El uniforme de práctica empleado en el kárate es el karategui, compuesto de una chaqueta blanca, de pantalones blancos y de un cinturon.
Tatami
Las esteras denominadas como tatami son un elemento tradicional en las casas japonesas.
En la practica de las artes marciales utilizamos un conjunto de esteras como espacio en la cual podemos movernos. En el Palau San Pere de Benissa consideramos la parte central de la sala como el tatami.
Un saludo cordial de Bruno
lunes, 22 de octubre de 2012
II Campeonato de España de kobudo
"Empresas prefieren a candidatos...con una actitud correcta. La actitud es el activo más importante, más que los títulos, y se considera que supone el 85 % del éxito. Se contrata, y tambien se despide, más por la actitud (85 %) que por la aptitud (15 %) para desempeñar un trabajo.
Las empresas saben que casi cualquier empleado puede aprender a hacer casi cualquier trabajo en poco tiempo. Pero cambiar una actitud, o un mal habito, puede costar años, o quiza no se consiga nunca. Una mala actitud perjudica más a un trabajador que cualquier carencia de habilidad técnica."
(Gracias Raimon Samsó en El País Semanal numero 1.882 pagina 26.)
La practica de las artes marciales nos ofrece la posibilidad de cambiar malos habitos y de conseguir la actitud correcta en nuestra vida.
Las empresas saben que casi cualquier empleado puede aprender a hacer casi cualquier trabajo en poco tiempo. Pero cambiar una actitud, o un mal habito, puede costar años, o quiza no se consiga nunca. Una mala actitud perjudica más a un trabajador que cualquier carencia de habilidad técnica."
(Gracias Raimon Samsó en El País Semanal numero 1.882 pagina 26.)
La practica de las artes marciales nos ofrece la posibilidad de cambiar malos habitos y de conseguir la actitud correcta en nuestra vida.
Comentario del amigo Altair sobre el karateka y su EGO.
Altair lópez ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El karateka y su EGO":
Hola, Bruno.
En mi opinión el ego es una cosa que todo hombre tiene y que ninguno ha de quitarse. El ego no consiste en eliminarlo si no en controlarlo. Es como el miedo... ¿Se puede llamar valiente a una persona que no tiene miedo? Una persona valiente no es aquella que no tiene miedo sino aquella que a pesar de tenerlo puede mantener bajo control la serenidad y el control de si mismo. Con el ego es lo mismo, una persona sin ego no es una persona sabia o con control de si mismo, una persona sabia o con control de si mismo es aquella persona que actuá en todo momento sin ego a pesar de tenerlo y escucharlo. El ego hay que escucharlo para poder dominarle, es una tarea difícil pero que nos ayudara a ser mejores personas y nos evitara muchas penas.
Yo ahora mismo no tengo controlado mi ego pero si un poco más que ayer y eso es lo importante. Hace un año me enfadaba y peleaba con la gente que se reía de mi o me insultaba... ¿Para que? Lo único que hacia era perder el tiempo por culpa de mi ego... ¿Que mas me da lo que piensen los demás de mi? A la gente ahí que escucharla pero tu luego has de decidir lo que es mentira y lo que no, lo que es bueno y lo que no es bueno para mas tarde aprender de estos solo lo bueno y incorporar en tu cerebro solo la verdad. Si voy caminando por la calle y una persona se ríe de mi... ¿Que mejor manera de actuar que pasar de largo? Si una persona me llama homosexual ¿por que he de pelearme si sé que no lo soy? Y si lo fuese no tendría nada de malo, y en caso de que fuese otra cosa que si tuviese algo de malo lo mejor que podría hacer es pasar de la persona y solo recordar lo que me dijo para intentar dejar de serlo.
Un saludo,
Altair.
Hola, Bruno.
En mi opinión el ego es una cosa que todo hombre tiene y que ninguno ha de quitarse. El ego no consiste en eliminarlo si no en controlarlo. Es como el miedo... ¿Se puede llamar valiente a una persona que no tiene miedo? Una persona valiente no es aquella que no tiene miedo sino aquella que a pesar de tenerlo puede mantener bajo control la serenidad y el control de si mismo. Con el ego es lo mismo, una persona sin ego no es una persona sabia o con control de si mismo, una persona sabia o con control de si mismo es aquella persona que actuá en todo momento sin ego a pesar de tenerlo y escucharlo. El ego hay que escucharlo para poder dominarle, es una tarea difícil pero que nos ayudara a ser mejores personas y nos evitara muchas penas.
Yo ahora mismo no tengo controlado mi ego pero si un poco más que ayer y eso es lo importante. Hace un año me enfadaba y peleaba con la gente que se reía de mi o me insultaba... ¿Para que? Lo único que hacia era perder el tiempo por culpa de mi ego... ¿Que mas me da lo que piensen los demás de mi? A la gente ahí que escucharla pero tu luego has de decidir lo que es mentira y lo que no, lo que es bueno y lo que no es bueno para mas tarde aprender de estos solo lo bueno y incorporar en tu cerebro solo la verdad. Si voy caminando por la calle y una persona se ríe de mi... ¿Que mejor manera de actuar que pasar de largo? Si una persona me llama homosexual ¿por que he de pelearme si sé que no lo soy? Y si lo fuese no tendría nada de malo, y en caso de que fuese otra cosa que si tuviese algo de malo lo mejor que podría hacer es pasar de la persona y solo recordar lo que me dijo para intentar dejar de serlo.
Un saludo,
Altair.
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