Querid@ companer@,
¿Cual es tu objetivo final en tu practica de las artes marciales?
¿Quieres ser un hombre (o mujer) violento (o violenta), sembrando dolor y sufrimiento en su entorno?
¿Quieres aumentar la importancia de tu orgullo, de tu Ego falso y de tu amor propio?
No lo creo.
Hablando con nuestros alumnos jovenes digo cada vez que nosotros no somos deportistas pero ARTISTAS marciales.
¿Que significa ser un ARTISTA marcial para mi?
Significa que, a través de la practica del karate-do y del kobu-do, me empeño de transformar mi cuerpo en una obra de arte. Pero como mi cuerpo es la manifestación al mundo exterior de mi fuerza vital interior, significa que la transformación de mi cuerpo es imposible sin transformación de mi alma y de mi mente.
Durante un curso de kyusho en Benissa, maestro Miguel Gomez nos confirmaba la importancia de ésta transformación interior.
Como ARTISTA marcial es nuestro deber de siempre evitar el uso de la violencia.
Hablando de su juventud, sensei Miguel Gomez nos ha dado un ejemplo muy claro. Su dojo se encontraba en una calle donde había tambien un bar que era punto de encuentro de bravucones. En lugar de pasar cada vez por delante de éste bar, sensei Miguel pasaba por otra calle lo que era solo un pequeño rodeo. De ésta manera evitaba todo riesgo de violencia.
Si has leido mis articulos sobre los maestros Matsumura y Itosu, sabes que ellos tenian los conocimientos, la sabiduría, la intuición, la sensibilidad y el estado emotivo de madurez emocional para poder evitar la violencia en cualquier circonstancia.
¿Pero como podemos nosotros empezar a trabajar por la transformación de nuestra mente y alma?
Sensei Miguel Gomez nos ha indicado claramente una posibilidad:
Podemos empezar a través de la tecnica del mokuso, lo que significa "meditación" en japonés.
Es decir que si aprendemos a meditar, podemos empezar a conocer verdaderamente nosotros mismos. Porque meditando aprendemos a escuchar la voz interior de nuestro alma. Desafortunadamente la gran mayoría de la gente prefiere quedarse en un estado permanente de inconciencia enterrando su voz interior por debajo de un diluvio de ruido de alta voces, de telebasura y de sus propios gritos. En un mundo dedicado a la distracción, el silencio y la quietud nos aterrorizan, y nos protegemos(?) de ellos no solo por medio del ruido, pero tambien por medio de las ocupaciones frenéticas. Contemplar la naturaleza de nuestra mente es lo último que nos atraveríamos a hacer. Nos asusta mirar hacia dentro, porque nuestra cultura no nos ha dado ninguna idea de lo que vamos a encontrar.
¿Pero que es la meditación?
Aqui por debajo tienes la explicación dado por el maestro Sogyal Rimpoche en su obra "El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte" que es la traducción en Español del libro original "The Tibetan Book of Living and Dying".
"El proposito de la meditación consiste en despertar en nosotros la naturaleza de la mente e introducirnos a aquello que en realidad somos, a nuestra conciencia pura e inmutable que subyace a la totalidad de la vida y de la muerte.
En la quietud y el silencio de la meditación, vislumbramos esa profunda naturaleza interior que hace tanto tiempo perdimos de vista entre la agitación y la distracción de nuestra mente, y regresamos a ella. Resulta verdaderamente extraordinario que nuestra mente no pueda estarse quieta más de unos pocos instantes sin anhelar distracción; es tan inquieta y desasosegada que a veces pienso que, al vivir en una ciudad del mundo moderno, ya somos como seres torturados...
¿Que nos dice eso de nuestra forma de vivir?
Estamos fragmentados en muchos aspectos distintos. No sabemos quién somos en realidad, ni con qué aspectos de nosotros mismos deberíamos identificarnos ni en cuáles creer. Son tantos los dictados, voces y sentimientos que luchan por controlar nuestra vida interior que nos encontramos dispersos por todas partes, en todas direcciones, sin dejar a nadie en casa.
La meditación, pues, es llevar la mente a casa.
LLevar la mente a casa significa llevar la mente al estado de morar en calma mediante la practica de la presencia mental. La meditación es la auténtica práctica de la paz, la auténtica práctica de la no agresión y de la no violencia, el verdadero y mayor desarme.
Leer algo sobre la meditación está bien. Pero aprender como hacerlo es mucho mejor. Hay varias posibilidades. Durante la celebración del Dia Internacional de la Mujer en Benissa habia por ejemplo dos talleres de meditación.
Te invito a tomar contacto conmigo (teléfono 690192976) si quieres acompañarme un sabado a una session de meditación (es gratis) en la Fundación Sakya en Pedreguer. Una docena de amigas y amigos lo han hecho ya.
Hasta pronto.
Un abrazo de Bruno
lunes, 19 de mayo de 2014
domingo, 16 de marzo de 2014
KIAI
Somos todos karate-kas y tenemos que saber que "KIAI" es el nombre que se da en Japon al grito que se utiliza en el combate.
Me acuerdo muy bien de lo que mi amigo maestro Julian nos ha contado hace unos años sobre la importancia de la dominación del espacio durante una exhibición. Es mi experiencia personal que puedo llenar el espacio de un tatami o una parte de un dojo con mi energía interior. Con ésta tecnica puedo construir algo que es para mi un contenedor invisible en cualquier espacio. Dentro de la seguridad de éste contenedor invisible me resulta más facil y más comodo por hacer mi exhibición y de gritar. Desde ya muchos años he utilizado la misma tecnica hablando en frente de un auditorio.
Pero al mismo tiempo hay compañeros y compañeras que todavía no han conseguido la tecnica de lanzar un KIAI adecuado. La falta de energía interior está de todos modos reflejada en su expresión facial y en su linguaje corporal.
Pero analizamos lo que es la significación profunda de nuestro (falta de) KIAI.
El KI es la energía interior y la palabra AI significa "union" o "integración". La palabra Aikido (otro arte marcial que karate o kobudo) tambien se compone de estas dos palabras ademas de "do" que significa "sendero espiritual". Es decir que Aikido significa : "El sendero espiritual de la energía interior integrada"
El KIAI por lo tanto es la unificación total de la energía.
El aspecto espiritual del KIAI es la unificación sonora de todas las facultades del ser humano que se unifican instantánea y plenamente para realizar un acto. Nuestro KIAI no surge de la garganta pero de la parte inferior del abdomen (en Japón se llama el HARA) donde se localiza nuestra fuerza vital interior. Emerge espontáneamente y sin que nada obstruya su salida, de las profundidades del ser, y luego es dirigido intencionadamente hacia el blanco, con el que habrá de fusionarse. De hecho, a través del KIAI, el (o ella) que lanza el grito, el propio grito y el blanco se unen. No se trata unicamente de que intentamos gritar con mucha fuerza a fin de influir sobre otra persona.
El KIAI se puede utilizar para diferentes propósitos, porque podemos utilizar la energía concentrada para curar como para herir. Por ejemplo hay escuelas de artes marciales donde se aprende a reanimar con un KIAI una persona que se halle en estado de inconsciencia. Segun Musashi, tal vez el samurai más grande la historia, el KIAI se utiliza antes de aplicar una tecnica, a fin de reunir fuerzas. En el karate Goju Ryu se practica una respiración profunda y vibrante para objetivos similares. En la escuela Vechi-Ryu de Okinawa utilizan un KIAI silencioso deteniendo la expulsión de aire con un sonido aspirado apenas audible para canalizar la fuerza hacia la tecnica.
De todas formas, en nuestra escuela utilizamos el KIAI en el momento del impacto de una mano, una pierna o arma. Es la tarea de cada una o uno de nosotros de perfeccionar su propio KIAI personal.
Un saludo cordial de Bruno
Me acuerdo muy bien de lo que mi amigo maestro Julian nos ha contado hace unos años sobre la importancia de la dominación del espacio durante una exhibición. Es mi experiencia personal que puedo llenar el espacio de un tatami o una parte de un dojo con mi energía interior. Con ésta tecnica puedo construir algo que es para mi un contenedor invisible en cualquier espacio. Dentro de la seguridad de éste contenedor invisible me resulta más facil y más comodo por hacer mi exhibición y de gritar. Desde ya muchos años he utilizado la misma tecnica hablando en frente de un auditorio.
Pero al mismo tiempo hay compañeros y compañeras que todavía no han conseguido la tecnica de lanzar un KIAI adecuado. La falta de energía interior está de todos modos reflejada en su expresión facial y en su linguaje corporal.
Pero analizamos lo que es la significación profunda de nuestro (falta de) KIAI.
El KI es la energía interior y la palabra AI significa "union" o "integración". La palabra Aikido (otro arte marcial que karate o kobudo) tambien se compone de estas dos palabras ademas de "do" que significa "sendero espiritual". Es decir que Aikido significa : "El sendero espiritual de la energía interior integrada"
El KIAI por lo tanto es la unificación total de la energía.
El aspecto espiritual del KIAI es la unificación sonora de todas las facultades del ser humano que se unifican instantánea y plenamente para realizar un acto. Nuestro KIAI no surge de la garganta pero de la parte inferior del abdomen (en Japón se llama el HARA) donde se localiza nuestra fuerza vital interior. Emerge espontáneamente y sin que nada obstruya su salida, de las profundidades del ser, y luego es dirigido intencionadamente hacia el blanco, con el que habrá de fusionarse. De hecho, a través del KIAI, el (o ella) que lanza el grito, el propio grito y el blanco se unen. No se trata unicamente de que intentamos gritar con mucha fuerza a fin de influir sobre otra persona.
El KIAI se puede utilizar para diferentes propósitos, porque podemos utilizar la energía concentrada para curar como para herir. Por ejemplo hay escuelas de artes marciales donde se aprende a reanimar con un KIAI una persona que se halle en estado de inconsciencia. Segun Musashi, tal vez el samurai más grande la historia, el KIAI se utiliza antes de aplicar una tecnica, a fin de reunir fuerzas. En el karate Goju Ryu se practica una respiración profunda y vibrante para objetivos similares. En la escuela Vechi-Ryu de Okinawa utilizan un KIAI silencioso deteniendo la expulsión de aire con un sonido aspirado apenas audible para canalizar la fuerza hacia la tecnica.
De todas formas, en nuestra escuela utilizamos el KIAI en el momento del impacto de una mano, una pierna o arma. Es la tarea de cada una o uno de nosotros de perfeccionar su propio KIAI personal.
Un saludo cordial de Bruno
miércoles, 12 de marzo de 2014
Miremos hacia dentro?
En primer lugar mando mis felicidades a todos las compañeras y compañeros que han sido aumentado en grado por Sensei Paco en Benissa, durante los examenes de éste semana (10-13.03.2014).
El comentario de Sensei Paco, durante la entrega de los cinturones nuevos a los alumnos adultos, ha sido muy significante en mi punto de vista. Durante las examenes, la calidad de las actuaciones de los candidatos ha sido, segun Sensei Paco, muy por debajo del nivel normal de lo que demuestran en las clases.
¿Cual es la causa de ésta diferencia?
Creo que la causa es el miedo.
Por causa del miedo no tenemos nuestros nervios bajo control y nuestro rendimiento físico, mental y emocional está por debajo del nivel requerido.
¿Pero de que tipo de miedo se trata?
El temor al fracaso.
Es verdad que conosco muy bien el temor al fracaso por que ha sido presente durante gran parte de mi vida.
Este temor al fracaso ha sido para mi un verdadero terrorista; me daba palpitaciones de corazon, diarrea, manos sudorosas, perdida de memoría, paralización corporal y mental.
Por ejemplo durante mis primeros examenes a la universidad de Gante, he fracasado en la primera sesión del mes de junio del año 1963 por causa del temor al fracaso. Pero he vuelto en el mes de septiembre y he sido aprobado sin problemas.
¿Como ha sido posible?
Simplemente por que mi padre tenía confianza en mi y me dijó, poniendo su mano sobre mis hombros: "No pasa nada hijo si has fracasado ahora. Siempre puedes reempezar tus examenes otra vez. Con cada fracaso podemos aprender algo."
Es decir que mi padre me dé un regalo muy grande que se ha quedado conmigo durante el resto de mi vida: Cualquier fracaso no ha sido para mí un catástrofe total pero una situación que me daba la oportunidad de aprender algo nuevo.
Pero por eso hace falta coraje.
Mucho coraje.
Admito que muchas veces he sido un cobardo, echando la culpa de mís fracasos a otras personas. Me faltaba la madurez emocional.
Sobre todo me faltaba el coraje de mirar hacia dentro, el coraje de afrontar mis miedos, el coraje de descubrir el verdadero yó del hombre Bruno. Durante decadas he preferido ocultarme detrás de mí máscara que presentaba diariamente al mundo. Todos ocultamos nuestro verdadero yó para nosotros mismos intentando de cubrir nuestros temores con la "asistencia" de la telebasura, de alcohol, nicotina, otras drogas, fútbol, sexo, comida rapida, ruido, etc....Preferimos negar que tenemos miedo. Pero como artistas marciales sabemos que no podemos mentir con nuestro cuerpo. Por eso es tan interesante de ver que hay muchos Kuys (cinturones de color) que tienen más madurez emocional, más confianza en sí y menos miedo de un Dan con cinturon negro. El cinturon es nada más que un simboló.
Afortunadamente somos karate-kas y podemos encontrar el coraje de mirar hacía dentro.
Es decir que hemos eligido el camino difícil de ser artistas marciales.
Para mí, vivir como un artista marcial significa que mi objetivo final en éste mundo es de transformar no solo mi cuerpo, pero mi vida entera en obra de arte.
¿Como es posible?
No es facil pero es posible a través de la mirada hacía dentro.
¿Pero que es la mirada hacía dentro?
Aqui el Bushido nos ofrece una respuesta.
Antiguamente el Bushido ha sido el sendero espiritual del guerrero, pero en el dia de hoy es el sendero espiritual del artista marcial.
El Bushido es un conjunto de conocimientos sobre las artes marciales, sobre nosotros mismos y sobre la vida que queremos vivir.
La practica del Bushido requiere
- el conocimiento de nuestro cuerpo y de nuestra respiración, (no olvidas que la medicina tradicional china es un pilár de nuestra escuela)
- la introspección,
- la meditación,
- el manejo de nuestras emociones en diferentes situaciones,
- la estabilidad de nuestros pensamientos,
- la sincronización de nuestros movimientos y de nuestra energía con los movimientos y la energía del universo,
- la empatía que tenemos para todos los seres vivos, con la naturaleza y el universo entéro.
Lo sé que es mucho, pero tenemos toda la vida para aprender y practicar todos los aspectos del Bushido.
El sendero espiritual del karate-ka ha sido influido profundamente por el Budismo, sobre todo por la corriente Zen del Budismo y ahora son parte integrante fundamental del Bushido.
No es por casualidad que nuestro Sensei Miguel Gomez ha bautizado nuestra organización nacional
"ZEN Okinawa Karate-DO KobuDO".
¿Pero como puedo empezar con la practica del Bushido?
Es verdad que has empezado yá por que estás leyendo éste articulo.
Pero si quieres efectivamente empezar a mirar hacia dentro, y si quieres empezar con el enfrentamiento de tus nervios y de tu temor al fracaso de una manera muy fácil, te invito a buscar un maestro o una maestra que te enseña a meditar.
Si vives cerca de Benissa, te invito a acompañarme un sabado a una sesión gratis en la fundación Sakya donde podemos aprender a meditar.
Meditando descubrirás tu propia respiración, tu propio silencio y tu propia tranquilidad. Con el silencio y la tranquilidad podrás aprender a estabilizar tus temores, tus pensamientos y tus emociones. Y verás la diferencia en tu practica de las artes marciales y.....en tu vida entera.
Un abrazo de Bruno
El comentario de Sensei Paco, durante la entrega de los cinturones nuevos a los alumnos adultos, ha sido muy significante en mi punto de vista. Durante las examenes, la calidad de las actuaciones de los candidatos ha sido, segun Sensei Paco, muy por debajo del nivel normal de lo que demuestran en las clases.
¿Cual es la causa de ésta diferencia?
Creo que la causa es el miedo.
Por causa del miedo no tenemos nuestros nervios bajo control y nuestro rendimiento físico, mental y emocional está por debajo del nivel requerido.
¿Pero de que tipo de miedo se trata?
El temor al fracaso.
Es verdad que conosco muy bien el temor al fracaso por que ha sido presente durante gran parte de mi vida.
Este temor al fracaso ha sido para mi un verdadero terrorista; me daba palpitaciones de corazon, diarrea, manos sudorosas, perdida de memoría, paralización corporal y mental.
Por ejemplo durante mis primeros examenes a la universidad de Gante, he fracasado en la primera sesión del mes de junio del año 1963 por causa del temor al fracaso. Pero he vuelto en el mes de septiembre y he sido aprobado sin problemas.
¿Como ha sido posible?
Simplemente por que mi padre tenía confianza en mi y me dijó, poniendo su mano sobre mis hombros: "No pasa nada hijo si has fracasado ahora. Siempre puedes reempezar tus examenes otra vez. Con cada fracaso podemos aprender algo."
Es decir que mi padre me dé un regalo muy grande que se ha quedado conmigo durante el resto de mi vida: Cualquier fracaso no ha sido para mí un catástrofe total pero una situación que me daba la oportunidad de aprender algo nuevo.
Pero por eso hace falta coraje.
Mucho coraje.
Admito que muchas veces he sido un cobardo, echando la culpa de mís fracasos a otras personas. Me faltaba la madurez emocional.
Sobre todo me faltaba el coraje de mirar hacia dentro, el coraje de afrontar mis miedos, el coraje de descubrir el verdadero yó del hombre Bruno. Durante decadas he preferido ocultarme detrás de mí máscara que presentaba diariamente al mundo. Todos ocultamos nuestro verdadero yó para nosotros mismos intentando de cubrir nuestros temores con la "asistencia" de la telebasura, de alcohol, nicotina, otras drogas, fútbol, sexo, comida rapida, ruido, etc....Preferimos negar que tenemos miedo. Pero como artistas marciales sabemos que no podemos mentir con nuestro cuerpo. Por eso es tan interesante de ver que hay muchos Kuys (cinturones de color) que tienen más madurez emocional, más confianza en sí y menos miedo de un Dan con cinturon negro. El cinturon es nada más que un simboló.
Afortunadamente somos karate-kas y podemos encontrar el coraje de mirar hacía dentro.
Es decir que hemos eligido el camino difícil de ser artistas marciales.
Para mí, vivir como un artista marcial significa que mi objetivo final en éste mundo es de transformar no solo mi cuerpo, pero mi vida entera en obra de arte.
¿Como es posible?
No es facil pero es posible a través de la mirada hacía dentro.
¿Pero que es la mirada hacía dentro?
Aqui el Bushido nos ofrece una respuesta.
Antiguamente el Bushido ha sido el sendero espiritual del guerrero, pero en el dia de hoy es el sendero espiritual del artista marcial.
El Bushido es un conjunto de conocimientos sobre las artes marciales, sobre nosotros mismos y sobre la vida que queremos vivir.
La practica del Bushido requiere
- el conocimiento de nuestro cuerpo y de nuestra respiración, (no olvidas que la medicina tradicional china es un pilár de nuestra escuela)
- la introspección,
- la meditación,
- el manejo de nuestras emociones en diferentes situaciones,
- la estabilidad de nuestros pensamientos,
- la sincronización de nuestros movimientos y de nuestra energía con los movimientos y la energía del universo,
- la empatía que tenemos para todos los seres vivos, con la naturaleza y el universo entéro.
Lo sé que es mucho, pero tenemos toda la vida para aprender y practicar todos los aspectos del Bushido.
El sendero espiritual del karate-ka ha sido influido profundamente por el Budismo, sobre todo por la corriente Zen del Budismo y ahora son parte integrante fundamental del Bushido.
No es por casualidad que nuestro Sensei Miguel Gomez ha bautizado nuestra organización nacional
"ZEN Okinawa Karate-DO KobuDO".
¿Pero como puedo empezar con la practica del Bushido?
Es verdad que has empezado yá por que estás leyendo éste articulo.
Pero si quieres efectivamente empezar a mirar hacia dentro, y si quieres empezar con el enfrentamiento de tus nervios y de tu temor al fracaso de una manera muy fácil, te invito a buscar un maestro o una maestra que te enseña a meditar.
Si vives cerca de Benissa, te invito a acompañarme un sabado a una sesión gratis en la fundación Sakya donde podemos aprender a meditar.
Meditando descubrirás tu propia respiración, tu propio silencio y tu propia tranquilidad. Con el silencio y la tranquilidad podrás aprender a estabilizar tus temores, tus pensamientos y tus emociones. Y verás la diferencia en tu practica de las artes marciales y.....en tu vida entera.
Un abrazo de Bruno
domingo, 9 de marzo de 2014
Maestro Itosu y un bravucon
Maestro Yasutsune "Anko" Itosu (1831-1915) fue un gran experto okinawense en artes marciales. En el linaje de nuestra escuela el se encuentra entre su propio maestro Sokon Matsumura (1798-1890) y su alumno Kenwa Mabuni (!889-!952) quién fue el fundador de nuestro estilo Shito Ryu. Por eso considero Anko Itosu como un abuelo del Shito Ryu.
Sensei Paco Feliu me ha invitado el año pasado (2013) al examen de primer dan en karate y desde ya siete meses estoy preparandome. Me da un placer muy grande de aprender (entre otros katas) el kata que se llama "Itosu no Wansyu".
Por otro lado nuestro Sensei Miguel Gomez estará en Benissa durante el fin de semana del dia 04 hasta el dia 06 de abril 2014 impartiendo un curso de karate, kobudo y de kyusho.
En este contexto he encontrado en mi documentación una historia sobre el encuentro entre maestro Itosu y un bravucón. Es una ilustración de ló que significa el conocimiento de los puntos vitales de nuestro cuerpo.
Un bravucón cambia de habitos.
El bravucón Kojo era joven y fuerte cuando buscó camorra con Anko Itosu. A pesar de su fuerza y de su juventud, fue la pelea callejera más absurda (y la última) de su vida.
Como suele pasarles a los bravucones, Kojo se creía el tipo más fuerte de la ciudad. Practicaba la lucha con un grupo de jóvenes todas las tardes después del trabajo. Un día Kojo vio a Anko Itosu y uno de sus amigos decía, señalando al anciano: "Si quieres un desafio, prueba con el". "¿Quien es, no me parece tan fuerte?" preguntó Kojo. "Ese anciano es Itosu, el maestro de karate", le indicó su amigo.
El anciano tenía una larga barba gris y profundas arrugas en los ángulos de los ojos.
"Podría decir que he vencido a gran Anko Itosu", dijó Kojo. Pensó que su mejor opción era pillar a Itosu por sorpresa. Se aplastó contra la fachada de un restaurante, y esperó a que Itosu se dirigiese hacia la entrada. Itosu dio la vuelta a la esquina y sin previo aviso el bravucón saltó sobre el surgiendo de las sombras. Con un fuerte grito lanzó su mejor golpe de puño. Con un movimiento tan rápido que ni siguiera le dio tiempo a verlo, Itosu agarró la mano con la que el bravucón habia golpeado y se la metió debajo del brazo izquierdo. El dolor recorrió todo el brazo del bravucón como la descarga de un rayo.
"¿Y tú quién se supone que eres?", preguntó Itosu.
"Soy....soy Kojo", contestó el bravucón, jadeando de dolor.
"Bueno Kojo, ¿por qué no me acompañas? creo que tenemos unas cuantas cosas de que hablar", dijo Itosu.
Kojo no estaba en condiciones de negarse. Itosu tenía su brazo metido debajo del suyo. Cada cierto tiempo le daba, retorciendo, un pellizco en la muñeca para hacer saber al joven quién mandaba. Pero la mayor parte de la persuasión provenía de su agarre. Kojo se sentía como si su mano estuviese en un torno de banco. Tenía en ella un dolor punzante acompasado con el latido de su pulso.
"Bueno Kojo," dijo Itosu, "¿te conozco de algo? ¿Por qué se te ocurrió que tenías que atacarme?"
"Pues verá, señor", dijo Kojo, "era un reto".
"Ya veo", contestó Itosu.
"A veces venimos a la ciudad, yo con mis amigos", dijó Kojo, "y nos peleamos para poner en práctica nuestro karate." De repente el se dio cuenta de lo tonto que sonaba.
"Ya veo ", dijó Itosu y presionó con una torsión la muñeca de Kojo. El dolor recorrió como un relámpago desde la muñeca hasta el hombro, pasando por el codo.
"¿Y tu maestro de karate qué opina de esto? dijó Itosu.
"Bueno, en realidad no tenemos maestro", dijó Kojo.
"Ah", dijó Itosu con una gran sonrisa, "así que ése es el problema". Soltó el brazo de Kojo. El joven se frotó la mano intentando borrar las marcas dejadas por el dedo de Itosu. Tenía en la mano un dolor punzante y sentía una fuerte picazón al volver la circulación a los dedos.
"Lo que necesitas es un profesor. Estudiarás conmigo", dijó Itosu. "Tenemos que trabajar en tu velocidad y en tu kiai. Tu golpe de puño no está del todo mal, habrás de volver a aprender el movimiento de cadera para aumentar su potencia. Y por supuesto tendrás que dejar de buscar pelea."
"Si señor", respondió Kojo.
"Y tendrás que dejar de asustar a pobres ancianitos," dijó Itosu sonriendo burlonamente al joven.
Mi comentario.
Como has podido leerlo en otros articulos de mi blog, maestro Matsumura no tenía que pelearse con un herrero por qué solo con la fuerza de sus ojos y el tono de su kiai podía paralizar a su oponente. Tambien, por el respeto que el tenía por los animles, rehusaba de matar a un toro con sus manos.
Maestro Itosu no usaba la violencia (como por ejemplo una serie de puñetazos y patadas) para defenderse contra el ataque de un bravucón joven.
Para mí los actos de Matsumura y Itosu son ejemplos de lo que yó quiero conseguir.
Personalmente prefiero aprofundizar mi viaje en el sendero espiritual del karate-DO y kobu-DO y aprender todo lo que puedo sobre el arte del kyusho. Lo sé que mi verdadero poder no reside simplemente en defenderme con golpes y patadas sino en mejorar el control de mi mente, de mis emociones y en equilibrar mi espíritu. Mi objetivo final es de poder practicar el arte de no provocar la agresión. En otras palabras, poder, manteniendo la actitud mental adecuada, crear una atmósfera en la que al agresor en potencia le desaparezca el impulso agresivo. Creo que es mucha más importante que de tener un cinturón negro.
Un saludo cordial de Bruno
Sensei Paco Feliu me ha invitado el año pasado (2013) al examen de primer dan en karate y desde ya siete meses estoy preparandome. Me da un placer muy grande de aprender (entre otros katas) el kata que se llama "Itosu no Wansyu".
Por otro lado nuestro Sensei Miguel Gomez estará en Benissa durante el fin de semana del dia 04 hasta el dia 06 de abril 2014 impartiendo un curso de karate, kobudo y de kyusho.
En este contexto he encontrado en mi documentación una historia sobre el encuentro entre maestro Itosu y un bravucón. Es una ilustración de ló que significa el conocimiento de los puntos vitales de nuestro cuerpo.
Un bravucón cambia de habitos.
El bravucón Kojo era joven y fuerte cuando buscó camorra con Anko Itosu. A pesar de su fuerza y de su juventud, fue la pelea callejera más absurda (y la última) de su vida.
Como suele pasarles a los bravucones, Kojo se creía el tipo más fuerte de la ciudad. Practicaba la lucha con un grupo de jóvenes todas las tardes después del trabajo. Un día Kojo vio a Anko Itosu y uno de sus amigos decía, señalando al anciano: "Si quieres un desafio, prueba con el". "¿Quien es, no me parece tan fuerte?" preguntó Kojo. "Ese anciano es Itosu, el maestro de karate", le indicó su amigo.
El anciano tenía una larga barba gris y profundas arrugas en los ángulos de los ojos.
"Podría decir que he vencido a gran Anko Itosu", dijó Kojo. Pensó que su mejor opción era pillar a Itosu por sorpresa. Se aplastó contra la fachada de un restaurante, y esperó a que Itosu se dirigiese hacia la entrada. Itosu dio la vuelta a la esquina y sin previo aviso el bravucón saltó sobre el surgiendo de las sombras. Con un fuerte grito lanzó su mejor golpe de puño. Con un movimiento tan rápido que ni siguiera le dio tiempo a verlo, Itosu agarró la mano con la que el bravucón habia golpeado y se la metió debajo del brazo izquierdo. El dolor recorrió todo el brazo del bravucón como la descarga de un rayo.
"¿Y tú quién se supone que eres?", preguntó Itosu.
"Soy....soy Kojo", contestó el bravucón, jadeando de dolor.
"Bueno Kojo, ¿por qué no me acompañas? creo que tenemos unas cuantas cosas de que hablar", dijo Itosu.
Kojo no estaba en condiciones de negarse. Itosu tenía su brazo metido debajo del suyo. Cada cierto tiempo le daba, retorciendo, un pellizco en la muñeca para hacer saber al joven quién mandaba. Pero la mayor parte de la persuasión provenía de su agarre. Kojo se sentía como si su mano estuviese en un torno de banco. Tenía en ella un dolor punzante acompasado con el latido de su pulso.
"Bueno Kojo," dijo Itosu, "¿te conozco de algo? ¿Por qué se te ocurrió que tenías que atacarme?"
"Pues verá, señor", dijo Kojo, "era un reto".
"Ya veo", contestó Itosu.
"A veces venimos a la ciudad, yo con mis amigos", dijó Kojo, "y nos peleamos para poner en práctica nuestro karate." De repente el se dio cuenta de lo tonto que sonaba.
"Ya veo ", dijó Itosu y presionó con una torsión la muñeca de Kojo. El dolor recorrió como un relámpago desde la muñeca hasta el hombro, pasando por el codo.
"¿Y tu maestro de karate qué opina de esto? dijó Itosu.
"Bueno, en realidad no tenemos maestro", dijó Kojo.
"Ah", dijó Itosu con una gran sonrisa, "así que ése es el problema". Soltó el brazo de Kojo. El joven se frotó la mano intentando borrar las marcas dejadas por el dedo de Itosu. Tenía en la mano un dolor punzante y sentía una fuerte picazón al volver la circulación a los dedos.
"Lo que necesitas es un profesor. Estudiarás conmigo", dijó Itosu. "Tenemos que trabajar en tu velocidad y en tu kiai. Tu golpe de puño no está del todo mal, habrás de volver a aprender el movimiento de cadera para aumentar su potencia. Y por supuesto tendrás que dejar de buscar pelea."
"Si señor", respondió Kojo.
"Y tendrás que dejar de asustar a pobres ancianitos," dijó Itosu sonriendo burlonamente al joven.
Mi comentario.
Como has podido leerlo en otros articulos de mi blog, maestro Matsumura no tenía que pelearse con un herrero por qué solo con la fuerza de sus ojos y el tono de su kiai podía paralizar a su oponente. Tambien, por el respeto que el tenía por los animles, rehusaba de matar a un toro con sus manos.
Maestro Itosu no usaba la violencia (como por ejemplo una serie de puñetazos y patadas) para defenderse contra el ataque de un bravucón joven.
Para mí los actos de Matsumura y Itosu son ejemplos de lo que yó quiero conseguir.
Personalmente prefiero aprofundizar mi viaje en el sendero espiritual del karate-DO y kobu-DO y aprender todo lo que puedo sobre el arte del kyusho. Lo sé que mi verdadero poder no reside simplemente en defenderme con golpes y patadas sino en mejorar el control de mi mente, de mis emociones y en equilibrar mi espíritu. Mi objetivo final es de poder practicar el arte de no provocar la agresión. En otras palabras, poder, manteniendo la actitud mental adecuada, crear una atmósfera en la que al agresor en potencia le desaparezca el impulso agresivo. Creo que es mucha más importante que de tener un cinturón negro.
Un saludo cordial de Bruno
lunes, 20 de enero de 2014
Ahora Marcos Sala se llama Kenryu Sekiguchi
En julio del pasado año 2013, los maestros 21º Sekiguchi Takaaki Komei Sensei y Shimizu Nobuko Sensei , acudían a la localidad de Benissa para impartir un curso internacional de esgrima y lanza japonesa, de la mano de Marcos Sala.
La cordialidad en el recibimiento y durante toda su estancia, se ha
visto compensada con la invitación a nuestro amigo Marcos a participar en el Oshogatsu Hounou Enbukai de Yasukuni Jinja (celebraciòn sagrada de principios de año en el Santuario de Yasukuni).
El Santuario de Yasukuni se erigió en 1869 para acoger a los guerreros caídos en las Guerras Boshin, coincidiendo con el final de la época Edo y el bakufu Tokugawa y los inicios de la Restauración Meiji, algo que ha perdurado y continúa haciendo en la actualidad. Pese a las problemáticas políticas que suele tener debido a su implicación en la II Guerra Mundial, sigue siendo uno de los Santuarios Shintô más importantes de Japón.
Los japoneses celebran la Nochevieja-Año nuevo de una forma diferente a nosotros, así lo ha puesto de manifiesto Marcos, quien explicaba que "como detalle cultural, decir que la cena de Nochevieja empieza sobre las 19h. y que así a las 00:00 h. pueden tomar su tradicional toshikoshi soba (especie de sopa de fideos) en vez de las uvas como nosotros". Como curiosidad, Marcos añadía que "en vez de 12 campanadas, dan 108, para alejar los 108 pecados del rosario budista, aunque no hay que comerse los fideos a su son, simplemente es un acto cultural".
La importancia de la ceremonia de Ôharai en el país nipón es considerada de suma importancia. No en vano Marcos nos detallaba que "en Japón en las zonas portuarias, por ejemplo como Yokohama, los barcos hacen sonar sus sirenas en vez de campanadas. Desde este momento en adelante se puede celebrar el Hatsumôde o primer rezo del año en el templo Shintô, y el Templo Yasukuni es uno de los más importantes y céntricos de Japón (junto al Palacio Imperial) por lo que es de los que más visitas recibe, y de personajes importantes, como el Primer Ministro para realizar su Hatsumôde y Ôharai por lo que estar presente y siendo observado por estas personalidades mientras realizaba la exhibición sagrada junto a mis maestros ha sido una gran responsabilidad".
Marcos es ahora Hijo Adoptivo
"Mis maestros me han permitido acompañarles, no sólo en la exhibición de las artes marciales tradicionales, sino en la posterior ceremonia de Ôharai (gran barrido de malos espíritus) celebrada en el Oku no In o Sancta Sanctorum del templo, sólo reservado para sacerdotes y unos pocos elegidos. Para poder acceder y participar, los maestros me concedieron el grado de “hijo adoptivo“ rebautizandome, en el caso de la escuela de katana, con el nombre de Kenryû (espada y dragòn) Sekiguchi, concediéndome el maestro su apellido, y en el caso de la naginata, como Ryûko (dragón y tigre) Ryôen, cediéndome la maestra el nombre de la escuela como apellido. Este es un lugar donde un occidental difícilmente puede entrar y menos todavía participar en la ceremonia activamente".
Finalizaremos destacando el hecho que este año, nuestro amigo ha sido el único occidental y el primer español en la historia en participar de tan sagradas demostraciones.
Muchas felicidades Marcos.
El Santuario de Yasukuni se erigió en 1869 para acoger a los guerreros caídos en las Guerras Boshin, coincidiendo con el final de la época Edo y el bakufu Tokugawa y los inicios de la Restauración Meiji, algo que ha perdurado y continúa haciendo en la actualidad. Pese a las problemáticas políticas que suele tener debido a su implicación en la II Guerra Mundial, sigue siendo uno de los Santuarios Shintô más importantes de Japón.
Los japoneses celebran la Nochevieja-Año nuevo de una forma diferente a nosotros, así lo ha puesto de manifiesto Marcos, quien explicaba que "como detalle cultural, decir que la cena de Nochevieja empieza sobre las 19h. y que así a las 00:00 h. pueden tomar su tradicional toshikoshi soba (especie de sopa de fideos) en vez de las uvas como nosotros". Como curiosidad, Marcos añadía que "en vez de 12 campanadas, dan 108, para alejar los 108 pecados del rosario budista, aunque no hay que comerse los fideos a su son, simplemente es un acto cultural".
La importancia de la ceremonia de Ôharai en el país nipón es considerada de suma importancia. No en vano Marcos nos detallaba que "en Japón en las zonas portuarias, por ejemplo como Yokohama, los barcos hacen sonar sus sirenas en vez de campanadas. Desde este momento en adelante se puede celebrar el Hatsumôde o primer rezo del año en el templo Shintô, y el Templo Yasukuni es uno de los más importantes y céntricos de Japón (junto al Palacio Imperial) por lo que es de los que más visitas recibe, y de personajes importantes, como el Primer Ministro para realizar su Hatsumôde y Ôharai por lo que estar presente y siendo observado por estas personalidades mientras realizaba la exhibición sagrada junto a mis maestros ha sido una gran responsabilidad".
Marcos es ahora Hijo Adoptivo
"Mis maestros me han permitido acompañarles, no sólo en la exhibición de las artes marciales tradicionales, sino en la posterior ceremonia de Ôharai (gran barrido de malos espíritus) celebrada en el Oku no In o Sancta Sanctorum del templo, sólo reservado para sacerdotes y unos pocos elegidos. Para poder acceder y participar, los maestros me concedieron el grado de “hijo adoptivo“ rebautizandome, en el caso de la escuela de katana, con el nombre de Kenryû (espada y dragòn) Sekiguchi, concediéndome el maestro su apellido, y en el caso de la naginata, como Ryûko (dragón y tigre) Ryôen, cediéndome la maestra el nombre de la escuela como apellido. Este es un lugar donde un occidental difícilmente puede entrar y menos todavía participar en la ceremonia activamente".
Finalizaremos destacando el hecho que este año, nuestro amigo ha sido el único occidental y el primer español en la historia en participar de tan sagradas demostraciones.
Muchas felicidades Marcos.
jueves, 16 de enero de 2014
Más información sobre maestro Matsumura
Despuès de haber leido mis articulos sobre maestro Matsumura (o Matsumora) vari@s amig@s me han preguntado de publicar más información sobre su vida.
Amig@s mios es un verdadero placer para mi de poder ofreceros el articulo seguiente.
Matsumora Kosaku nació en 1829 en la ciudad de Tomari en la isla de Okinawa. Su familia pertenecía a la nobleza, siendo descendientes indirectos del primer rey Sho. Matsumora estudió Chino y Confucionismo en la escuela de Tomari, como correspondía a alguien de su posición.
Matsumora comenzó su aprendizaje de karate de la mano del maestro Uku Giko con el que estudió durante tres años. Con el maestro Giko aprendió los principios básicos del arte, los desplazamientos y poniendo gran énfasis en la movilidad de las posiciones (para ejecutar tai-sabaki) y el desarrollo de poder a partir de la rotación de las caderas para generar potencia. El maestro Giko enseñó a Matsumora los kata Naihanchi, Passai y Wanshu. Posteriormente Matsumora estudió con el maestro Teruya Kishin, que le enseñó los katas Wankan y Rohai. El maestro Teruya quedó muy impresionado por la habilidad del joven Matsumora y le ofreció enseñarle en el panteón familiar. Este era un gran honor para el joven Matsumora teniendo en cuenta que en esa época estaba prohibida la práctica del karate y éste se entrenaba en el más absoluto secreto, siendo frecuentes los entrenamientos durante la noche.
Cuando Matsumora tenía cerca de veinte años, tuvo lugar un enfrentamiento con un Samurai del Clan Satsuma. Matsumora logró desarmar al Samurai, lanzando su espada a un río, aunque durante el enfrentamiento Matsumora perdió un dedo de la mano. Para un Samurai la pérdida de su espada a manos de un nativo de Okinawa era sin duda una desgracia y un deshonor.
Debido a este enfrentamiento Matsumora tuvo que esconderse durante algún tiempo. Si los oficiales de Satsuma venían a buscarle sería fácil encontrar a un hombre con un dedo amputado recientemente. Por este motivo Matsumora dejo Tomari y se escondió en Nago en el distrito de Asahikawa. Después de varios años Matsumora regresó a Tomari.
Matsumora estudio también el uso del "Bo" o palo largo y el "Jo" (palo de unos 128 cm de longitud) de los que llegó a alcanzar una gran maestría. Estudió "jigen-ryu jojutsu".
El maestro Matsumora Kosaku fue sin duda uno de los más importantes maestros de Karate de la ciudad de Tomari y tuvo notables alumnos que más tarde llegarían a ser grandes maestros, entre los que se encuentran Yamazato Giki, Kuba Koho, Iha Kodatsu, Choki Motobu o Chotoku Kyan.
En una entrevista realizada a Choki Motobu en 1936 por el periódico "Ryukyu Shinpo", describía a su maestro Matsumora elogiando su fortaleza: "Matsumora de Tomari media cerca de 5 pies y 4 pulgadas de altura (1 metro y 63 centímetros), cerca de 1 pulgada (2'5 centímetros) más alto que nosotros, y pesaba cerca de 159 libras (72'6 kg). El parecía como un gran jarro! Su karate era totalmente diferente del de Itosu. Si hablamos de su fuerza física, Matsumora era igual que Sakuma; era un practicante realmente potente, era un bushi."
Matsumora Chikudon Peichin Kosaku falleció en 1898 y sería recordado en Tomari por su continua lucha contra las injusticias que el pueblo de Okinawa sufrió de manos de los Satsuma. Al día de hoy hay un monumento que lo recuerda en Tomari.
Otro historia que se cuenta de Matsumora, y que también hace referencia a la dimensión heroica que su figura adquirió en Okinawa, cuenta que una noche mientras practicaba en el mausoleo de la familia Teruya, un transeúnte se detuvo a observar sus movimientos. Matsumora se le acercó y el hombre se disculpó por molestar, elogiando sus habilidades y entregándole un trozo de papel, pero antes que el maestro hubiese terminado de leer, el desconocido había desaparecido. Matsumora mostró el papel al maestro Teruya quién respondió “Exactamente”. Algún tiempo después Kosaku Matsumora tuvo un destello de inspiración y en un momento comprendió el significado más profundo del mensaje “La esencia del budo es denunciar el pensamiento inmoral, la comprensión de la humanidad, siguiendo un camino virtuoso y dedicar su vida a cultivar la paz en Okinawa”. Este hecho que parece incongruente en tanto que no se explica qué decía el mensaje, ni por qué con el tiempo Matsumora llegó a esa revelación, es no obstante otra muestra de lo que significaba su personalidad como pacificador en Okinawa.
Un saludo cordial de Bruno
Amig@s mios es un verdadero placer para mi de poder ofreceros el articulo seguiente.
Matsumora Kosaku nació en 1829 en la ciudad de Tomari en la isla de Okinawa. Su familia pertenecía a la nobleza, siendo descendientes indirectos del primer rey Sho. Matsumora estudió Chino y Confucionismo en la escuela de Tomari, como correspondía a alguien de su posición.
Matsumora comenzó su aprendizaje de karate de la mano del maestro Uku Giko con el que estudió durante tres años. Con el maestro Giko aprendió los principios básicos del arte, los desplazamientos y poniendo gran énfasis en la movilidad de las posiciones (para ejecutar tai-sabaki) y el desarrollo de poder a partir de la rotación de las caderas para generar potencia. El maestro Giko enseñó a Matsumora los kata Naihanchi, Passai y Wanshu. Posteriormente Matsumora estudió con el maestro Teruya Kishin, que le enseñó los katas Wankan y Rohai. El maestro Teruya quedó muy impresionado por la habilidad del joven Matsumora y le ofreció enseñarle en el panteón familiar. Este era un gran honor para el joven Matsumora teniendo en cuenta que en esa época estaba prohibida la práctica del karate y éste se entrenaba en el más absoluto secreto, siendo frecuentes los entrenamientos durante la noche.
Cuando Matsumora tenía cerca de veinte años, tuvo lugar un enfrentamiento con un Samurai del Clan Satsuma. Matsumora logró desarmar al Samurai, lanzando su espada a un río, aunque durante el enfrentamiento Matsumora perdió un dedo de la mano. Para un Samurai la pérdida de su espada a manos de un nativo de Okinawa era sin duda una desgracia y un deshonor.
Debido a este enfrentamiento Matsumora tuvo que esconderse durante algún tiempo. Si los oficiales de Satsuma venían a buscarle sería fácil encontrar a un hombre con un dedo amputado recientemente. Por este motivo Matsumora dejo Tomari y se escondió en Nago en el distrito de Asahikawa. Después de varios años Matsumora regresó a Tomari.
Matsumora estudio también el uso del "Bo" o palo largo y el "Jo" (palo de unos 128 cm de longitud) de los que llegó a alcanzar una gran maestría. Estudió "jigen-ryu jojutsu".
El maestro Matsumora Kosaku fue sin duda uno de los más importantes maestros de Karate de la ciudad de Tomari y tuvo notables alumnos que más tarde llegarían a ser grandes maestros, entre los que se encuentran Yamazato Giki, Kuba Koho, Iha Kodatsu, Choki Motobu o Chotoku Kyan.
En una entrevista realizada a Choki Motobu en 1936 por el periódico "Ryukyu Shinpo", describía a su maestro Matsumora elogiando su fortaleza: "Matsumora de Tomari media cerca de 5 pies y 4 pulgadas de altura (1 metro y 63 centímetros), cerca de 1 pulgada (2'5 centímetros) más alto que nosotros, y pesaba cerca de 159 libras (72'6 kg). El parecía como un gran jarro! Su karate era totalmente diferente del de Itosu. Si hablamos de su fuerza física, Matsumora era igual que Sakuma; era un practicante realmente potente, era un bushi."
Matsumora Chikudon Peichin Kosaku falleció en 1898 y sería recordado en Tomari por su continua lucha contra las injusticias que el pueblo de Okinawa sufrió de manos de los Satsuma. Al día de hoy hay un monumento que lo recuerda en Tomari.
Otro historia que se cuenta de Matsumora, y que también hace referencia a la dimensión heroica que su figura adquirió en Okinawa, cuenta que una noche mientras practicaba en el mausoleo de la familia Teruya, un transeúnte se detuvo a observar sus movimientos. Matsumora se le acercó y el hombre se disculpó por molestar, elogiando sus habilidades y entregándole un trozo de papel, pero antes que el maestro hubiese terminado de leer, el desconocido había desaparecido. Matsumora mostró el papel al maestro Teruya quién respondió “Exactamente”. Algún tiempo después Kosaku Matsumora tuvo un destello de inspiración y en un momento comprendió el significado más profundo del mensaje “La esencia del budo es denunciar el pensamiento inmoral, la comprensión de la humanidad, siguiendo un camino virtuoso y dedicar su vida a cultivar la paz en Okinawa”. Este hecho que parece incongruente en tanto que no se explica qué decía el mensaje, ni por qué con el tiempo Matsumora llegó a esa revelación, es no obstante otra muestra de lo que significaba su personalidad como pacificador en Okinawa.
Un saludo cordial de Bruno
martes, 17 de diciembre de 2013
El Kiai de maestro Matsumura y el toro
El dia 15.12.2012 he publicado en éste blog una historia sobre maestro Matsumura. Has podido leer que maestro Matsumura podía vencer en un combate, solo con la fuerza de sus ojos y la fuerza de su Kiai. Significa que Sokon Matsumura ganaba con su fuerza mental, emocional y espiritual y no con su fuerza física. Por eso soy un admirador de uno de los más grandes maestros en artes marciales que hubo en la isla de Okinawa. Cuando Matsumura era niño estudió artes marciales con su maestro Tode Sakugawa. De adulto, Matsumura estuvo al servicio del rey de Okinawa, dirigiendo tanto el ejército como la guardia personal del monarca.
Como el toro está presente en muchas fiestas españolas, es imprescindible que añadimos la historia sobre...
Matsumura lucha contra un toro.
-¿No es magnifico?- pregunto el rey Sho a Matsumura.
Ante ellos, en un corral de los establos reales, un enorme toro escarbaba con la pata en el suelo.
-Sí, alteza- respondió Matsumura-. Es una bestia magnífica.
-Lo matarás tú- contestó el rey.
-¿Alteza?-se extraño Matsumura-. No estoy seguro de lo que me estaís pidiendo.
-En la fiesta de mañana-dijo el rey-. Lo matarás sin armas y todo el mundo verá que tu es el hombre más poderoso del reino.
-Señor, no he usado nunca mis conocimientos de artes marciales contra un animal. Es un arte de defensa, majestad, no para matar animales. ¿No podría serviros de otro modo?
El rey le lanzó una mirada de cólera.
-¿Te atreves a decirme cómo debes servirme? Lucharas con el toro.¿Entiendes? O to meteré en prisión. ¿Entendido?
-Sí, majestad. Lucharé con el toro.
Después de ponerse el sol, Matsumura se sentó solo en el borde del patio del palacio. "Usa tus conocimientos de artes marciales solo defensivamente", le había enseñado su maestro Sakugawa. "no uses nunca tu arte sólo para lucirte".
Matsumura atravesó el jardín, pasando la mano por las flores que había en el borde del sendero. De repente, un penetrante dolor artravesó su mano. En su dedo había clavada una espina de casi una pulgada de uno de los arbustos de flor chinos del rey que sobresalían hacia el sendero. Con cuidado, Matsumura se sacó la espina del dedo. Era sorprendente que algo tan pequeño pudiera causar tanto dolor. De repente se le ocurrío una idea y cruzo el jardín a toda prisa hasta los establos.
Los trabajadores se pusieron de pie en un salto y un anciano dijo ¿En qué puedo serviros, señor?
-Llévame hasta el toro- ordeno Matsumura.
-Desde luego, señor Matsumura-, dijo el encargado señalando hacia un corral. Matsumura se dirigió hasta el corral.
-Atadle- ordono, de manera que no pueda moverse.
-Si señor-.
-Ahora salid todos- ordeno Matsumura.
Entrando en el corral, Matsumura respiró hondo y se enfrentó al toro, es decir afrontó su miedo.
-El rey dice que tengo que derrotarte. Pero tu no eres enemigo mío-.
Se llevo la mano a un mechón de pelo que llevaba en lo alto de su cabeza y saco un prendedor. Matsumura había oído hablar de maestros de artes amrciales que eran capaces de matar con un prendedor.
Adoptó una sólida postura de combate delante del toro.
-Perdoname, amigo mio- dijo Matsumura. Entonces, desde lo más profundo de su interior, dejó salir un Kiai espeluznante, y como un rayo pinchó el morro del toro con su prendedor. El toro bramó y se debatió tirando de las cuerdas. Matsumura esperó con tanta calma como pudo. Con el tiempo el animal se calmó. De nuevo Matsumura dejó salir un potente Kiai y volvío a pinchar el animal ligeramente con su prendedor. Nuevamente el toro se debatió e intentó embestir. De nuevo Matsumura esperó a que el animal dejase de luchar. Una vez, y otra, y otra, Kiai, pinchazo, Kiai, pinchazo. Un poco más tarde salió de los establos al fresco aire nocturno.
Al día siguiente, en la fiesta, Matsumura, jefe de la guardia del rey, caminó en torno al coso, cuando el rey le observó y dijó:
-¿Supongo que estás preparado para encontrarte con el toro?-
-Por supuesto, majestad- contestó Matsumura.
Matsumura oyó anunciar su nombre. Caminó a grandes zancadas hasta el centro del ruedo entre las aclamaciones de la multitud. Sintió como el miedo crecía en su interior. Respiró hondo y trató de no pensar en ello. Quería enfrentarse con el toro con sus emociones y su mente claras. Hizó un señal con la cabeza al encargado de los establos, quien desató la cuerda que mantenía cerrada la puerta. Matsumura adoptó una posición de combate. El toro le vio y empezó a avanzar hacia él. Matsumura esperó. El toro aceleró hasta trotar. Matsumura esperó. El toro le embestió, casi echandosele encima. Rapidamente, Matsumura cambió de postura para dejar pasar el toro. Mientras lo hacía, gritó. El Kiai de Matsumura atravesó el aire como una onda expansiva. La multitud quedó en silencia. El toro se giró para mirar a Matsumura. Por un momento el tiempo se detuvo. La multitud contuvo el aliento. El toro y Matsumura se quedaron allí de pie mirándose fijamente a los ojos. Matsumura volvió a gritar su Kiai. Una mirada de reconocimiento brilló en el rostro del toro. Dio media vuelta y solió disparado hasta la parte más alejada del coso. Matsumura lo siguió y hizo Kiai otra vez. De nuevo el toro corrió y Matsumura salió en su persecución. La multitud prorumpió en aclamaciones.
-¡Bushi! ¡Bushi! ¡Bushi! - gritaban. (Bushi significa "guerrero")
Finalmente el rey se puso de pie, levantó la mano y la multitud poco a poco guardó silencio.
- ¡Matsumura! - grito -, ven ante de mí.
Matsumura se apartó del toro mientras el encargado de los estables y sus ayudantes se adelantaban con cuerdas y garrochas para devolver el animal a su corral. Caminó a grandes zancadas hasta el otro lado de la arena, donde el rey estaba en pie, y le hizo una profunda reverencia.
- Matsumura - dijo el rey -, grande es tu fuerza. Desde hoy en adelante serás conocido como "Bushi Matsumura", pues eres en verdad un gran guerrero.
Conclusion
A mi me gusta mucho la historia porque Matsumura no quería dañar el animal y que en circunstancias peligrosas se acordó de lo que su maestro Sakugawa lo había enseñado: "Usa tus conocimientos de artes marciales solo defensivamente". Matsumura sabía que tenía que afrontar su miedo. Como verdadero guerrero sabía tambien que su miedo era parte de su sombra.
Un saludo cordial de Bruno
Como el toro está presente en muchas fiestas españolas, es imprescindible que añadimos la historia sobre...
Matsumura lucha contra un toro.
-¿No es magnifico?- pregunto el rey Sho a Matsumura.
Ante ellos, en un corral de los establos reales, un enorme toro escarbaba con la pata en el suelo.
-Sí, alteza- respondió Matsumura-. Es una bestia magnífica.
-Lo matarás tú- contestó el rey.
-¿Alteza?-se extraño Matsumura-. No estoy seguro de lo que me estaís pidiendo.
-En la fiesta de mañana-dijo el rey-. Lo matarás sin armas y todo el mundo verá que tu es el hombre más poderoso del reino.
-Señor, no he usado nunca mis conocimientos de artes marciales contra un animal. Es un arte de defensa, majestad, no para matar animales. ¿No podría serviros de otro modo?
El rey le lanzó una mirada de cólera.
-¿Te atreves a decirme cómo debes servirme? Lucharas con el toro.¿Entiendes? O to meteré en prisión. ¿Entendido?
-Sí, majestad. Lucharé con el toro.
Después de ponerse el sol, Matsumura se sentó solo en el borde del patio del palacio. "Usa tus conocimientos de artes marciales solo defensivamente", le había enseñado su maestro Sakugawa. "no uses nunca tu arte sólo para lucirte".
Matsumura atravesó el jardín, pasando la mano por las flores que había en el borde del sendero. De repente, un penetrante dolor artravesó su mano. En su dedo había clavada una espina de casi una pulgada de uno de los arbustos de flor chinos del rey que sobresalían hacia el sendero. Con cuidado, Matsumura se sacó la espina del dedo. Era sorprendente que algo tan pequeño pudiera causar tanto dolor. De repente se le ocurrío una idea y cruzo el jardín a toda prisa hasta los establos.
Los trabajadores se pusieron de pie en un salto y un anciano dijo ¿En qué puedo serviros, señor?
-Llévame hasta el toro- ordeno Matsumura.
-Desde luego, señor Matsumura-, dijo el encargado señalando hacia un corral. Matsumura se dirigió hasta el corral.
-Atadle- ordono, de manera que no pueda moverse.
-Si señor-.
-Ahora salid todos- ordeno Matsumura.
Entrando en el corral, Matsumura respiró hondo y se enfrentó al toro, es decir afrontó su miedo.
-El rey dice que tengo que derrotarte. Pero tu no eres enemigo mío-.
Se llevo la mano a un mechón de pelo que llevaba en lo alto de su cabeza y saco un prendedor. Matsumura había oído hablar de maestros de artes amrciales que eran capaces de matar con un prendedor.
Adoptó una sólida postura de combate delante del toro.
-Perdoname, amigo mio- dijo Matsumura. Entonces, desde lo más profundo de su interior, dejó salir un Kiai espeluznante, y como un rayo pinchó el morro del toro con su prendedor. El toro bramó y se debatió tirando de las cuerdas. Matsumura esperó con tanta calma como pudo. Con el tiempo el animal se calmó. De nuevo Matsumura dejó salir un potente Kiai y volvío a pinchar el animal ligeramente con su prendedor. Nuevamente el toro se debatió e intentó embestir. De nuevo Matsumura esperó a que el animal dejase de luchar. Una vez, y otra, y otra, Kiai, pinchazo, Kiai, pinchazo. Un poco más tarde salió de los establos al fresco aire nocturno.
Al día siguiente, en la fiesta, Matsumura, jefe de la guardia del rey, caminó en torno al coso, cuando el rey le observó y dijó:
-¿Supongo que estás preparado para encontrarte con el toro?-
-Por supuesto, majestad- contestó Matsumura.
Matsumura oyó anunciar su nombre. Caminó a grandes zancadas hasta el centro del ruedo entre las aclamaciones de la multitud. Sintió como el miedo crecía en su interior. Respiró hondo y trató de no pensar en ello. Quería enfrentarse con el toro con sus emociones y su mente claras. Hizó un señal con la cabeza al encargado de los establos, quien desató la cuerda que mantenía cerrada la puerta. Matsumura adoptó una posición de combate. El toro le vio y empezó a avanzar hacia él. Matsumura esperó. El toro aceleró hasta trotar. Matsumura esperó. El toro le embestió, casi echandosele encima. Rapidamente, Matsumura cambió de postura para dejar pasar el toro. Mientras lo hacía, gritó. El Kiai de Matsumura atravesó el aire como una onda expansiva. La multitud quedó en silencia. El toro se giró para mirar a Matsumura. Por un momento el tiempo se detuvo. La multitud contuvo el aliento. El toro y Matsumura se quedaron allí de pie mirándose fijamente a los ojos. Matsumura volvió a gritar su Kiai. Una mirada de reconocimiento brilló en el rostro del toro. Dio media vuelta y solió disparado hasta la parte más alejada del coso. Matsumura lo siguió y hizo Kiai otra vez. De nuevo el toro corrió y Matsumura salió en su persecución. La multitud prorumpió en aclamaciones.
-¡Bushi! ¡Bushi! ¡Bushi! - gritaban. (Bushi significa "guerrero")
Finalmente el rey se puso de pie, levantó la mano y la multitud poco a poco guardó silencio.
- ¡Matsumura! - grito -, ven ante de mí.
Matsumura se apartó del toro mientras el encargado de los estables y sus ayudantes se adelantaban con cuerdas y garrochas para devolver el animal a su corral. Caminó a grandes zancadas hasta el otro lado de la arena, donde el rey estaba en pie, y le hizo una profunda reverencia.
- Matsumura - dijo el rey -, grande es tu fuerza. Desde hoy en adelante serás conocido como "Bushi Matsumura", pues eres en verdad un gran guerrero.
Conclusion
A mi me gusta mucho la historia porque Matsumura no quería dañar el animal y que en circunstancias peligrosas se acordó de lo que su maestro Sakugawa lo había enseñado: "Usa tus conocimientos de artes marciales solo defensivamente". Matsumura sabía que tenía que afrontar su miedo. Como verdadero guerrero sabía tambien que su miedo era parte de su sombra.
Un saludo cordial de Bruno
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